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60 años de MRM

-Por: Luzelena Perez Juarez y Perez Beristain Yazmin

•Hacia 1956, la Sección IX del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) –el , era dirigida por Abel Ramírez Acosta, perteneciente a la corriente alemanista.

•En aquel periodo, la vida sindical, en la mayor parte de los gremios corporativizados por el Estado, se encontraba anquilosada.

•En la década de 1940, Miguel Alemán conjuró las manifestaciones de protesta y la organización independiente: reprimió con dureza a ferrocarrileros, petroleros y mineros. Fortaleció así el sindicalismo antidemocrático, represor y corrupto.

Las manifestaciones públicas y la actividad sindical del gremio magisterial se caracterizaban por su retórica revolucionaria, contrastante con las prácticas antidemocráticas y represivas en el SNTE. Para entonces, la pluralidad que debía imperar en el SNTE, por estatuto, había desaparecido con la participación pasiva y más bien cómplice de las corrientes “de oposición”, que incluían a los grupos de profesores pertenecientes a los Partidos Popular, encabezado por Vicente Lombardo Toledano; y Comunista Mexicano (PCM), dirigido por Dionisio Encina. El segundo vivía por entonces una crisis interna debido, entre otros factores, a que la dirección nacional estaba aislada de las luchas populares, pues consideraba oportuna la colaboración con el Estado.

Hacia finales de junio de 1956, el Comité Ejecutivo de la Sección IX convocó a una serie de manifestaciones públicas, asambleas y mítines para exigir a la Secretaría de Educación Pública (SEP), a cargo de José Ángel Ceniceros, un aumento salarial de 30 por ciento. La crisis económica derivada de la devaluación del peso, en 1954, había afectado el ingreso de amplios sectores, entre ellos el magisterio al servicio del Estado, un gremio al que, desde los inicios del gran proyecto educativo de la posrevolución, se consideró elemento fundamental para el progreso de México aunque, de modo paradójico, debía ejercer su profesión con el sacrificio de un apostolado paciente, obediente y en absoluto combativo respecto a la exigencia de sus derechos.

Desde marzo de 1956 se realizaron reuniones en las escuelas y algunas asambleas delegacionales y seccionales, se preparaba a los maestros para la lucha por el cumplimiento de su pliego de demandas. El 3 de julio, Ramírez Acosta convocó a una concentración en los patios de la SEP; el objetivo, se dijo en la convocatoria, era presionar por el aumento de 30 por ciento, pero en el acto se pidió a los docentes que la manifestación se convirtiera en una jornada de agradecimiento a las autoridades por el 14 por ciento concedido mediante el acuerdo a espaldas de los maestros de base. Entonces, un grupo de profesores que habían sido compañeros normalistas de Othón Salazar Ramírez, popular por su oratoria en las luchas estudiantiles en la Escuela Normal de Maestros, lo insitaron a tomar el micrófono para denunciar abiertamente la maniobra engañosa de sus dirigentes.

Al finalizar el periodo de mandato del Comité Ejecutivo seccional a cargo de Ramírez Acosta, los maestros agrupados en el Comité de Lucha pro Pliego Petitorio y Democratización de la Sección IX solicitaron al CEN del SNTE publicar la convocatoria para la elección del nuevo grupo dirigente seccional, mas no obtuvieron respuesta.

Los miembros del cuerpo directivo del Comité de Lucha que advirtieron la estrategia del sindicato y se mantuvieron en el movimiento pidieron un voto de confianza y continuaron impulsando la organización de los maestros de banquillo, exigiendo paralelamente, durante meses, un aumento salarial a las autoridades federales y la convocatoria para elecciones seccionales al snte.

Pese a las fluctuaciones de la participación docente, los profesores de la Ciudad de México no interrumpieron su trabajo organizativo durante el resto de 1956 y todo 1957. Hacia septiembre de ese último año, el Comité de Lucha se convirtió en el Movimiento Revolucionario del Magisterio,11 a partir de entonces la corriente crítica más influyente y numerosa en el SNTE hasta 1979, cuando se formó la Coordinadora Nacional de los Trabajadores de la Educación (CNTE), de la cual el MRM fue una organización fundadora.

La respuesta de los gobiernos a la organización magisterial fue ambigua, pero sistemáticamente dirigida a impedir la democratización del SNTE y el fortalecimiento del MRM. Ruiz Cortines concedió un aumento salarial de 18 por ciento; permitió luego la realización de las elecciones seccionales, pero con cuatro de los dirigentes del movimiento en la cárcel, acusados de disolución social. Por su parte, López Mateos liberó a los maestros presos en diciembre de 1958, pero permitió que el SNTE y la SEP sabotearan constantemente el trabajo de la dirección de la democrática Sección IX y, con apoyo del secretario Jaime Torres Bodet, reprimió a normalistas y maestros. Para entonces, la agrupación había extendido sus relaciones a otras secciones estatales y creado vínculos de solidaridad estrechos con los ferrocarrileros reprimidos en 1959, con quienes planteaba formar una organización sindical independiente de alcances nacionales, y generaba un proceso profundo de formación política entre sus miembros más activos.

En las décadas posteriores al periodo formativo, el Movimiento Revolucionario del Magisterio siguió vivo:

•Extendió su influencia hacia otros estados, como Puebla, Morelos, Guerrero, Oaxaca, Yucatán, Tabasco, Jalisco, Sonora, Sinaloa y Chihuahua; estableció contacto con asociaciones docentes de Latinoamérica con las cuales mantuvo una constante comunicación sobre las luchas magisteriales y propuestas pedagógicas desarrolladas en la región; realizó congresos y conferencias nacionales donde elaboró su plataforma programática en la que se incluyeron diversos proyectos de transformación educativa, formación pedagógica y dignificación del trabajo docente; apoyó de modo activo el surgimiento del sindicalismo independiente; denunció la persecución y represión contra organizaciones, militantes y activistas durante la guerra sucia; y estuvo presente en la primavera magisterial de 1989 que, entre otras cosas, acabó con la dirección corrupta del SNTE a cargo de Carlos Jonguitud Barrios.


Movimiento Revolucionario del Magisterio (MRM)

•Para comprender la historia del MRM debemos señalar que una de las ideas centrales que guiaron su acción fue la transformación del sindicato y el logro de sus objetivos “desde dentro”,1 por lo cual buscó mantener, si bien como minoría crítica, una representación en los órganos de gobierno del SNTE.

•Como en todo movimiento de amplia trayectoria, hubo disenso entre el MRM y otras agrupaciones de izquierda surgidas posteriormente al interior del sindicato; algunas discusiones fueron de tal modo relevantes que llevaron a replantear la estrategia negociadora con el gobierno y con los dirigentes del sindicato, como se puede observar al estudiar los orígenes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación.

•Conocer la historia del MRM permite entender la prolongada y ardua batalla que los maestros han librado contra el sindicalismo corrupto y vertical, y los grandes esfuerzos que han hecho durante décadas por ser tomados en cuenta por el gobierno.

Las diferencias y las continuidades entre las luchas magisteriales de 1956-1960 y el movimiento actual encabezado por la CNTE

•La disimilitud más importante son el contexto y las demandas de cada uno de estos movimientos. En las postrimerías del decenio de 1950, cuestionar la legitimidad de las dirigencias sindicales significaba poner en entredicho el régimen “emanado de la Revolución”. Denunciar el alto costo de la vida, la falta de democracia sindical y el autoritarismo del sistema; y exigir mejoras salariales, elecciones libres de representantes y respuestas efectivas del gobierno fueron acciones interpretadas como subversivas y, por tanto, reprimidas.

•Por otra parte, en el contexto actual, la reforma educativa se inscribe en una serie de cambios estructurales provenientes de modelos financieros internacionales impuestos a los países periféricos para reducir las funciones del Estado y abrir a la iniciativa privada la mayor cantidad de instituciones públicas.


La educación se convierte en un botín que:

*Requiere eliminar a todos los grupos opuestos a las transformaciones neoliberales.

*la educación se adecua a las necesidades de las empresas y el mercado para formar ciudadanos “gobernables” que sean, al mismo tiempo, mano de obra barata pasiva y consumista.

* Para lograr todo lo anterior resulta indispensable socavar los derechos laborales de los maestros, convertirlos en máquinas enseñadoras y liquidar al magisterio disidente.


En ambos movimientos, el del periodo 1956-60 y el actual observamos permanencia.


Cuando los maestros toman medidas contundentes para hacer oír su voz, es porque se han cansado de tocar puertas y ser ignorados o porque las opciones ofrecidas no garantizan la respuesta a sus demandas. A ello se suma la represión como respuesta habitual de los gobiernos: hostigamiento administrativo, ceses, agresiones directas de la policía y el ejército, cárcel, asesinatos, desaparición forzada.


Como parte de la estrategia contra el magisterio crítico organizado, es de particular importancia prestar atención a las persistencias en la propaganda para criminalizar al profesorado que se reproducen desde entonces en los medios de comunicación.

Medios de comunicación

•Ese tipo de prensa evita sistemáticamente dar a conocer las demandas magisteriales y la profundidad del problema origen de su movilización, dirigiendo las críticas hacia los líderes más visibles para mostrarlos como sujetos corruptos y maquiavélicos que manipulan a la base, exhibida como incapaz de actuar por decisión propia.

•Una idea recurrente entre la población en general es el estereotipo sobre el maestro de banquillo como una vocación de sacrificio que restringe los derechos de los docentes a las aulas donde imparten clase y, por tanto, les impide organizarse y protestar, pues se espera que antepongan los derechos de la niñez a toda costa.

•Cuando de nuevo los docentes han salido a las calles a protestar por el que –históricamente– representa el mayor atentado contra el proyecto educativo surgido de la posrevolución mexicana y contra los derechos laborales de los trabajadores de la educación, es necesario profundizar en la historia de los movimientos magisteriales para conocer la trayectoria, las experiencias organizativas e incluso los desaciertos de las organizaciones docentes pues, como evidencia la lucha actual, resulta imperioso explicar por qué el magisterial ha sido, en la historia contemporánea, uno de los sectores más combativos y perseverantes en las batallas por la democracia sindical, en defensa de la educación pública o en la búsqueda de proyectos pedagógicos alternativos, así como protagonista en múltiples organizaciones sociales y luchas populares.

•A 60 años del nacimiento del Movimiento Revolucionario del Magisterio, siguen en lucha algunos maestros de la agrupación, varios de ellos veteranos del periodo formativo, como el profesor Iván García Solís, quien participa activamente en el movimiento contra la reforma educativa aprobada en diciembre de 2012.




 
 
 

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